Aulas Inclusivas y alumnado con síndrome de Down. Por una inclusión sin peros.

El proyecto Aulas Inclusivas como experiencia de inclusión educativa en siete centros educativos participantes de Castilla-La Mancha, como propuesta de actuación educativa de éxito enmarcada en las conocidas Comunidades de Aprendizaje, a través de los Grupos Interactivos para trabajar en las aulas ordinarias con alumnado con Síndrome de Down desde enero a junio del curso 2018-2019, fue diseñado conjuntamente por profesorado perteneciente a la Sub-Red Universitaria de Comunidades de Aprendizaje SUCA-CLM y profesionales de la Federación Down CLM.
Se trata de un proyecto que ofrece una respuesta educativa al alumnado con discapacidad intelectual, apostando firmemente, siguiendo los preceptos del Comité Español de Representantes de Personas con Discapacidad (CERMI, 2018), por un modelo educativo inclusivo que respete la diversidad y los principios de calidad, equidad y
flexibilidad.
Para ello, es necesario una transformación, un cambio profundo, que debe mantenerse a lo largo de los años. Es necesario escuchar a las personas con discapacidad, a sus familias, y consolidar un paradigma educativo que consiga una educación de calidad, más justa, equitativa e inclusiva, que reconozca que la existencia en el aula de alumnado con distintas capacidades es un beneficio para todo el alumnado en particular, y para toda la sociedad en general.
Es importante una transformación en el profesorado y en los propios centros educativos.

Mientras el profesorado y los centros no estén en disposición y con recursos para personalizar los procesos de enseñanza y aprendizaje, ajustados a las necesidades educativas de la diversidad de alumnado, la inclusión educativa seguirá siendo un deseo apenas realizable.

(Echeita & Domínguez, 2011).

El desarrollo de una escuela inclusiva supone utilizar metodologías y modelos de organización que favorezcan el aprendizaje de todos los estudiantes pudiendo de este modo garantizar una educación inclusiva para todo el alumnado, así como dar respuesta a situaciones y demandas de la propia comunidad educativa, y esto es precisamente lo que aporta Aulas Inclusivas.
Ante esta realidad socioeducativa, y este sueño socioeducativo, se ha diseñado y llevado a cabo el proyecto Aulas Inclusivas, que ha supuesto poner en marcha desde un enfoque educativo facilitador y potenciador de una educación inclusiva, a través del desarrollo de valores de cooperación y ayuda y desde las estrategias de aulas activas, capaces de dar respuestas, diversas, a las necesidades de todos, desarrollando procesos de reflexión sobre la práctica educativa, apoyados en la autonomía del profesorado, entre otros aspectos relevantes y considerados como la comunidad, familia y sociedad.

La aportación del voluntariado, de las familias, es fundamental. Es completamente imprescindible, pero no sólo porque así tenemos más personal, sino porque es un personal diverso, diferente al profesorado. Sin diversidad no hay excelencia en el aprendizaje.

Ramón Flecha, 2015

Aulas Inclusivas ha facilitado como principio básico, el diálogo contrastado y reflexivo sobre qué se hace y qué se puede hacer para mejorar, entre alumnado, profesorado, profesionales especialistas de las asociaciones federadas a la Federación Down CLM y voluntariado (alumnado y egresados de la Universidad de Castilla-La Mancha, Universidad de Alcalá, madres y padres de alumnado con síndrome de Down…).
Ha partido de los principios dialógicos definidos en las Actuaciones Educativas de Éxito que se ponen en marcha en los centros Comunidades de Aprendizaje. La aplicación de estos principios está avalada por los resultados científicos obtenidos por investigadores de referencia.

CAMBIOS SOCIALES DERIVADOS DE LA PANDEMIA Entrevista realizada por Carmen Bachiller para ElDiario.es Castilla-La Mancha

El pasado miércoles me entrevistó Carmen Bachiller https://twitter.com/CBachiller para eldiario.es/clm/. Como decana del Colegio Oficial de Ciencias Políticas y Sociología de Castilla-La Mancha https://colpolsocclm.es/ es para mi un privilegio poder representar, en Castilla-La Mancha, a estas dos disciplinas que tienen mucho que aportar a la Sociedad, la Ciencia Política y la Sociología.

A continuación alguna de las preguntas realizadas por Carmen.

Sociológicamente hablando, ¿con qué podríamos comparar la situación actual derivada de la crisis socio-sanitaria?

Realmente no se si sería posible comparar esta situación actual con otros momentos socio-históricos ya que los contextos sociales y económicos son muy diferentes. No se puede comparar con las guerras mundiales porque incluso en esa situación la economía estaba activa. Ahora se ha paralizado la economía y la sociedad. Y tampoco es comparable en cuanto a contextos sanitarios se refiere. Ni siquiera creo que deba compararse entre países, ya que la situación de España no es la misma que la de otros países como por ejemplo, Francia, Italia o Portugal, aun siendo vecinos.

Es cierto que ya hemos sido testigos de otras emergencias de salud global como la gripe A, la epidemia de poliomielitis, el ébola, el zika y ahora el coronavirus pero es esta última pandemia la que mejor evidencia el efecto que la globalización tiene como medio para demostrar que cualquier tipo de problema local es definitivamente global.

Creo que es una crisis que ha afectado a todos los países, también a los más industrializados o coloquialmente ricos, no como otras epidemias que, aunque eran también globales, afectaban impunemente a regiones más pobres, con menos recursos para prevenir y tratar las enfermedades.

En esta ocasión la ausencia de vacuna para combatir la enfermedad es uno de los factores que hacen diferente la situación, aunque ya estamos siendo testigos de la lucha por el poder que otorgará su comercialización, una lucha entre países e industrias farmacéuticas.

La interconexión digital también hace que sea muy diferente. Conocemos las consecuencias de la epidemia y los mensajes en redes sociales, como bien apunta una compañera química de la Universidad de Castilla-La Mancha, María José Ruiz https://twitter.com/mariajoseruizg, ganan la partida a los especialistas que tratan de explicar y transmitir de la mejor manera posible la información, conscientes también de que es pronto para tener certezas.

Usted ha pedido entender la crisis no sólo desde un punto de vista económico sino, sobre todo, social. ¿En qué aspectos habrá que incidir para no terminar tratando las consecuencias de la pandemia como un problema para los mercados y no tanto para las personas?

Los problemas pueden ser notablemente sanitarios, incluso sociales, pero tienen un trasfondo puramente económico y geopolítico, y eso repercute en que se termine entendiendo la crisis más como un problema económico que social.

Las medidas diseñadas para hacer frente a la pandemia son difíciles de implantar por cuestiones puramente sociales o socio-culturales. Es cierto que esta situación de estado de alarma y confinamiento ha provocado, por ejemplo, el cierre de empresas, pero detrás hay trabajadores que han sido suspendidos de sus trabajos temporalmente, e incluso despedidos. Eso es un tema económico, pero desde luego social.

Cada vez que escucho, cuando todo esto pase, y podamos volver a la “normalidad” consuman, gasten… me echo las manos a la cabeza ¿Cómo pueden pedirnos que gastemos, ¿cómo pueden hacernos creer que somos los responsables de la recuperación económica del país, si hay muchas familias que no tienen prácticamente nada para subsistir?

Las crisis económicas traen consecuencias sociales, todas las crisis, pero está crisis sanitaria, y me atrevo a decir, económica y social, arrastra una crisis económica y financiera no recuperada por lo que los escenarios sociales de vulnerabilidad van a ser mucho más variopintos. A medida que van pasando las semanas, vamos cayendo en la cuenta de colectivos, a los que les está afectando también esta crisis y al principio no se hablaba de ellos. Me refiero, por ejemplo, a las personas sin hogar, a jóvenes en pisos tutelados, el colectivo de prostitutas, inmigrantes, mayores que viven solos, personas con discapacidad intelectual, personas con enfermedades crónicas, mujeres maltratadas…)

Debemos cuidar a las personas, solo así podremos cuidar la economía.

¿Esta crisis sanitaria puede derivar en nuevo modelo social? Algunos de sus colegas sociólogos hablan no tanto de cambio sino de “movimiento pendular”, es decir, habrá adaptación con algunos cambios a modo de resaca.

Debo confesar que personalmente tiendo a la negatividad y me cuesta creer que se produzca un cambio radical en la sociedad, y encima a mejor. Pero, profesionalmente, tiendo a la positividad y me agrada creer que sí se puede producir un cambio social. La cuestión es… ¿Queremos? La propia naturaleza nos está indicando las impresionantes consecuencias medioambientales que están sucediendo como consecuencia de la suma de los cambios de comportamiento de la sociedad en estos últimos meses.

Se trata de sopesar qué perdemos y qué ganamos con ese cambio y no solo a nivel individual sino, también, colectivo.

Evidentemente, un nuevo modelo social, solo es posible sumando los cambios que se produzcan de forma individual. Si queremos cambiar, si tomamos esta situación como un pilotaje que nos permita ver cuánto podemos transformar nuestras vidas en una situación como esta y sabemos aprovecharlo, creo que sí se podría alumbrar un nuevo modelo social. Eso sí, hay que nutrirlo desde una perspectiva de la ternura, del amor y no del odio. Contagiarnos en la creencia de que podemos tener una sociedad mejor. Aprender de los errores y no ensalzar lo que algunos hacen mal, darlo la vuelta y potenciar lo que como ciudadanos, como personas hacemos bien. Potenciar, poner en valor el bien común.

Tampoco ayuda al cambio en positivo de la sociedad las informaciones y desinformaciones que se transmiten no sólo a través de los medios de comunicación sino por los propios dirigentes políticos, o los expertos en diversas disciplinas, incluso por los propios ciudadanos, que generan que aumente la incertidumbre y el miedo.

Se tarda más en desmentir un bulo que en ponerlo en marcha por lo que ahora más que nunca habría que cuidar el mensaje, la comunicación. Ahora más que nunca entender como decía el filósofo Wittgentein, que los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo.

Este aspecto es importante para evitar que determinadas actitudes racistas y xenófobas se acentúen a partir de ahora. Van a ser situaciones inevitables pero que se pueden abordar, empezando precisamente por el lenguaje y el modo de comunicarnos.

La entrevista entera puede leerse en este enlace: https://www.eldiario.es/clm/pandemia-aumentara-contacto-infravalorado-tecnologia_0_1022598056.html

La importancia de saber comunicar

Si me preguntara alguien ¿qué es para ti saber comunicar? tendría muy clara la respuesta. Saber comunicar es conseguir que lo que se pretende transmitir sea entendido, por todas las personas, de la misma manera.
Es importante, e igualmente necesario, saber comunicar. Cuando transmitimos una información, un comunicado, o, por ejemplo, unas recomendaciones de actuación en una situación de estado de alarma como está sucediendo, y de forma frecuente, durante estas últimas semanas en las que la información emerge como el agua fluye por un río, es necesario tener constancia de que lo que se transmite sea entendido por todo el mundo, que no genere confusión, y evitar malas y diversas interpretaciones.
¿Es posible?, sí, es posible. Es posible utilizar un lenguaje más coloquial y mantener, a la vez, una información rigurosa, seria, formal, y veraz.
Podemos utilizar nuestra jerga profesional, está claro, pero si lo que queremos es que lo que decimos se entienda por todas las personas, debemos flexibilizar. Podemos ser igualmente profesionales sin ser extremadamente rigurosos lingüísticamente hablando. La pregunta que nos debemos hacer sería ¿qué significado tiene para el lector lo que yo pretendo transmitir?
Evidentemente, tanto la legislación (leyes, normas, decretos, recomendaciones, etc.) rigurosamente profesional en su contenido, y abordada esencialmente desde el ámbito jurídico (abogados, jueces, procuradores…), como las ordenes o circulares en el ámbito de la Administración Pública, y esencialmente emitidas por el ámbito político (consejeros, directores generales u otros responsables de unidades administrativas), previa aprobación por sus gabinetes jurídicos, e igualmente rigurosas en su lenguaje, son, sin embargo, en la mayoría de las ocasiones ininteligibles para la población de a pie. A veces, incluso, llegando a asustar cuando llega una notificación, aunque sea para informarte de un cambio en el horario de recogida de basuras.
Que nunca llueve a gusto de todos es más que conocido, pero estamos siendo testigos de que tampoco en tiempo de crisis llueve a gusto de todos, crisis, por cierto, bien merecedora de grandes dosis de solidaridad y por qué no, de entendimiento. Dicho esto, estoy más que convencida que redactar una norma para que, por ejemplo, los niños empiecen a salir de casa a tomar el aire, tras más de un mes de confinamiento, es más que difícil. Y que, además, esta norma pueda ser adaptada satisfactoriamente por cada una de las diecisiete Comunidades Autónomas, más arduo aún. A estas dificultades le podemos sumar la dificultad de transmitir oralmente lo que está escrito en la norma a través de un portavoz.

Pau Solanilla, comenta recientemente que, “la pandemia está generando incertidumbre y miedo. Una situación que requiere de una respuesta extraordinaria y resiliente en la que nadie puede eludir su responsabilidad. Paradójicamente, en esta lucha una de las principales defensas frente al virus es la comunicación.

Solanilla, P. (2020). Comunicación de crisis y la importancia de la reputación. En Comunicación política en tiempos de Coronavirus. Coord. Gutiérrez-Rubi, A. y Pont, C. Cátedra ideograma-UPF de comunicación política y Democracia.

En un mundo como en el que vivimos, en el que alardeamos de ser avanzados, innovadores, democráticos, y ¿por qué no? inclusivos, ya puestos, no resulta difícil creer que nos llegue información confusa, al permitir diferentes interpretaciones. ¿El resultado? Multiplicar a la enésima potencia los esfuerzos de todos, profesionales, familias, instituciones, etc.
No es fácil descolgarnos de “lo profesional” cuando escribimos o cuando nos comunicamos verbalmente, quizás tampoco desarrollamos esa capacidad. Cuando llegas a casa y hablas con tus hijos, y te dicen mamá, hablas raro, háblame para que yo te entienda, es cuando empiezas a darte cuenta de que si solamente te mueves en tu mundo difícilmente llegas a ese entendimiento mutuo tan añorado estos días. Si no nos damos cuenta de que nuestra información no llega como debiera al resto de mortales, algo estamos haciendo mal. Y da lo mismo si lo que queremos transmitir es la posibilidad de salir con niños menores a dar un paseo o recomendar el uso de mascarilla cuando salimos a hacer la compra.
Ahora, más que nunca, está quedando visible la carencia prácticamente absoluta que se está teniendo el Gobierno a la hora de representar a todos y cada uno de los actores que conforman la compleja y variada sociedad y, por lo tanto, evidente la necesidad urgente de que estas instituciones hagan coparticipes en su estrategia comunicativa a la sociedad civil, utilizando una forma de comunicarse más abierta, inclusiva y cercana, que permita reducir entre todos ese grado de incertidumbre y miedo que la situación de crisis sanitaria, yo diría, además, de crisis económica y social, está generando en los ciudadanos.
¿Cómo empezamos?
Una forma de hacer más accesible cualquier texto escrito, ya sea en formato digital o analógico, es mediante el uso de un lenguaje claro, directo y sencillo, y mediante la utilización de cuantos apoyos visuales o auditivos sean necesarios.

Así lo explica Milagros Rubio, “al ser el acceso a la información, al conocimiento, un derecho de todas y todos los ciudadanos, la lectura se convierte en una de las herramientas universales que nos permiten ser más autónomos en la sociedad de la información, sin embargo, el texto escrito no se ajusta siempre a nuestras capacidades para comprender lo que leemos”.

https://enmarchaconlastic.educarex.es/224-nuevo-emt/atencion-aladiversidad/3002-lectura-facil-un-modelo-de-diseno-para-tdos

Siendo importante, entonces, conseguir que un artículo, una noticia, un folleto, o en este caso, unas recomendaciones o medidas de confinamiento…, salven esas barreras cognitivas y de comprensión y lleguen a todas las personas en igualdad de oportunidades, y para ello, imprescindible, entre otros elementos, la lectura fácil. Así sí podremos alardear de sociedad, por ejemplo, inclusiva.
Teniendo en cuenta que, alrededor del 30% de la población tiene dificultades para comprender e interpretar textos, si flexibilizamos a la hora de comunicarnos llegaremos, o al menos intentaremos llegar, a todas las personas a las que dirigimos nuestra información, sin excluir a nadie.
Otro asunto es el tema del acatamiento de las normas, eso ya no depende de la estrategia comunicativa sino de la tozudez humana.


Natalia Simón🌙

La economía solidaria. Una acepción positiva aplicada a cualquier crisis

En el año 2009, en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales en el edificio universitario San Pedro Mártir de Toledo, de la Universidad de Castilla-La Mancha, compartía despacho con otros profesores y becarios. En ese momento, yo solamente estaba en investigación social en un proyecto cuyo investigador principal era el profesor Felipe Centelles.

Uno de esos compañeros de despacho, el profesor invitado Daniel Olaya, colombiano de nacimiento (hijo del mundo diría yo), estaba en ese momento realizando un Doctorado en esta universidad, y juntos nos animamos a escribir sobre lo positivo que puede llegar a tener cualquier crisis (en ese momento estábamos adentrándonos en una crisis económica financiera muy inquietante), juntamos lo social desde mi disciplina, la Sociología, y lo económico desde la suya, la Economía financiera y la Contabilidad.

Uno de los apartados del artículo que escribimos se titulaba La acepción positiva aplicada a la crisis actual. La economía solidaria. En ese apartado reflexionamos así: La crisis que estamos viviendo en la actualidad no debe ser sólo entendida desde una perspectiva puramente económica, a partir de la cual, ante una fase depresiva le siguen inevitablemente una fase de recuperación y prosperidad. Es necesario incluir el aspecto social de la crisis, entendiendo, por tanto, que ésta afecta al bienestar humano en distinta medida según las peculiaridades individuales y colectivas de los propios afectados. El método positivista (inductivo-empírico) planteado por Comte, se basa en fenómenos sociales dada la conexión esencial de todas las fases y elementos de la evolución colectiva.

En este sentido, para explicar la crisis actual, es necesario realizar una exploración directa, en virtud de sus relaciones con otros fenómenos ya dados y, establecer lazos de unión entre dichos fenómenos, en este caso, económicos y sociales, susceptibles de ser explicados entre sí. Sólo así, es posible prever cómo se desencadenará la crisis en un entorno social y global como en el que vivimos.

La economía, como disciplina, es capaz de predecir qué ocurrirá, cómo se desencadenará la crisis, pero posiblemente, con elevados niveles de error, tanto es así, que la crisis actual ha sobrepasado los límites previstos inicialmente. En el ámbito social, se produce una resistencia a aceptar dicha situación de crisis. Ante esta nueva situación, en la que prima la incertidumbre, es posible recurrir a la economía solidaria como disciplina económica, a partir de la cual es posible entender cómo ante un momento de crisis es posible introducir elevados niveles de solidaridad que incrementan los beneficios sociales y culturales determinantes de toda sociedad.

Para afrontar la crisis, desde una perspectiva positiva, es necesario plantear dicha situación, en principio negativa, como una situación temporal, específica y externa y entonces, generar dosis tales de positivismo que permitan, en última instancia, afrontar la situación y convertir el desorden provocado en progreso. A su vez, es necesario compensar el impacto negativo que transmiten los mass media con gran influencia social, que ante una situación menos positiva, como es la crisis, presentan grandes dosis de negatividad. Ante esta situación, que genera, en muchos casos, alarma social, es necesaria una actitud de corte positivo.

Rockeach define las actitudes como organizaciones relativamente duraderas de creencias en torno a un objeto o situación, las cuales predisponen a los sujetos a responder de una manera preferencial.

ROKEACH, M. (1968), “Beliefs, attitudes and values: a theory of organization and change”. San Francisco, CA: Jossey – Bass Publishers.

La actitud constituiría en una orientación social, una inclinación subyacente a responder a la situación de crisis de manera favorable o desfavorable. Así, entendemos que, cuanto más positiva sea la actitud de los individuos ante la crisis, más oportunidades le ofrecerá la misma.

Todo individuo presenta un impulso natural a no afrontar cualquier situación negativa, y por lo tanto, a no considerarla como una oportunidad para mejorar dicha situación en principio, negativa. Tomando como referencia la filosofía comtiana, las posibles soluciones a la crisis dependerían realmente de las opiniones y costumbres mucho más que de las instituciones, de ahí la importancia que tiene que el individuo mantenga, de forma individual, una postura positiva, que transmitirá, en sus continuas interrelaciones con otros individuos, organismos e instituciones, haciendo posible que sea ahora el conjunto de la sociedad (y no el sujeto de forma individual) el que mantenga positivismo en el estado de crisis actual.

Hasta aquí lo que escribíamos en el año 2009, actualmente, más de diez años después del artículo al que hago referencia, nos encontramos con modelos de economía circular solidaria como es el caso de la agroecología, y que, en estos momentos, nuevamente de crisis, pueden ser una gran oportunidad para todos.

La agroecología busca volver a conectar a productores y consumidores a través de una economía circular y solidaria en la que se dé prioridad a los mercados locales y se apoye el desarrollo económico local creando círculos virtuosos. Los enfoques agroecológicos promueven soluciones justas basadas en las necesidades, los recursos y las capacidades locales y crean mercados más equitativos y sostenibles. Fortalecer los circuitos alimentarios cortos puede incrementar los ingresos de los productores de alimentos al tiempo que mantiene un precio justo para los consumidores. Algunos de estos circuitos son los nuevos mercados innovadores, además de los mercados territoriales más tradicionales, donde la mayoría de los pequeños productores comercializan sus productos.

Centros de conocimientos sobre agroecología. Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura.

El artículo completo al que se hace referencia puede leerse en: Daniel Olaya y Natalia Simón Medina (2009). La economía solidaria y el espíritu positivo en la época de crisis. XXVII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología. Asociación Latinoamericana de Sociología, Buenos Aires.

Foto: @lastaa

El destiempo ya pasó

Ya lo dijo Charles Wright Mills en 1959 en su magnífico libro La imaginación sociológica.

“Pero los hombres, habitualmente, no definen las inquietudes que sufren en relación con los cambios históricos y las contradicciones institucionales. Por lo común, no imputan el bienestar de que gozan a los grandes vaivenes de la sociedad en que viven. Rara vez conscientes de la intrincada conexión entre el tipo de sus propias vidas y el curso de la historia del mundo, los hombres corrientes suelen ignorar lo que esa conexión significa para el tipo de hombres en que se van convirtiendo y para la clase de actividad histórica en que pueden tener parte. No poseen la cualidad mental esencial para percibir la interrelación del hombre y la sociedad, de la biografía y de la historia, del yo y del mundo. No pueden hacer frente a sus problemas personales en formas que le permitan controlar las transformaciones estructurales que suele estar detrás de ellos”. (C. W. Mills, 1959)

Medio siglo no implica saber a conciencia las mejores decisiones a tomar, en el trabajo, el amor, la amistad, la marca del suavizante o qué película ver en la televisión.
Y es precisamente cuando no se tiene esa conciencia, y confianza en sí mismo, cuando se necesita consultar… Y no ya consultar a amigos, familiares, conocidos, compañeros, sino que se busca las respuestas en las redes sociales, en diversas app, Google, etc. Se busca desesperadamente una respuesta a cómo vivir, en un sin fin de pin, páginas, post, o como quieran llamarse según qué aplicación…
En cualquier caso, no deja de ser sorprendente tener que vivir condicionado a lo que mentes pensantes y “sabias” decidan que uno es, o que uno hace, o que uno piensa, o que uno desea…
Quién sabe si por miedo a demostrar su verdadero ser, …, qué más da!
Son muchas máscaras descubiertas, otras caretas incluso con denominación propia, mil ojeras sin insomnio, mil arrugas sin risas, sin rosas, sin nada…, ni siquiera sin sombras.
En definitiva, sin ser.
El destiempo ya pasó, como un huracán sin permiso.
Y es por todo ello, que dando gracias infinitas, a tiempo, ni hay recuerdo, ni memoria, ni nada.
Siendo la “Nada”, el principio del “Todo”.

El todo que debe empezar teniendo desarrollada esa imaginación sociológica de Mills, es decir, teniendo esa “capacidad que posibilita a su poseedor comprender el esce­nario his­tórico más amplio en cuanto a su signifi­cado para la vida interior y para la trayecto­ria de una diversidad de individuos”, que son los que conforman nuestra sociedad.

Natalia Simón 🌙

¿Cómo afecta el confinamiento al alumnado universitario del Grado de Educación de la Facultad de Toledo de la Universidad de Castilla-La Mancha?

El pasado 2 de abril el Rector de la Universidad de Castilla-La Mancha acuerda establecer que la universidad de Castilla-La Mancha asegure la finalización del presente curso académico de forma no presencial con carácter general después de haber celebrado distintas reuniones de coordinación del Sistema Universitario Español y entendiendo que era necesario organizarse con suficiente antelación para asegurar que el estudiantado pudiera finalizar sus estudios en el presente curso académico.
Ante este contexto, como profesora de Sociología y decana del Colegio oficial de Ciencias Políticas y Sociología de Castilla-La Mancha, he diseñado un cuestionario dirigido al alumnado universitario estudiante del Grado de Educación de la Facultad de Toledo de la Universidad de Castilla-La Mancha, en la que soy profesora, con el objetivo de conocer los efectos que está generando la situación de confinamiento como consecuencia del estado de alarma provocado por el COVID-19 (Coronavirus).
El cuestionario online ha sido realizado entre el 11 y el 16 de abril y ha sido respondido por un total de 387 alumnas y alumnos entre un total de 894 matriculados en el curso académico 2019-2020 en la Facultad de Educación de Toledo, lo que supone una tasa de respuesta del 43,2 por ciento.

Los estudios de Grado en Maestro de Infantil y Primaria son estudiados principalmente por mujeres, sobre todo en Educación Infantil. De ahí que del total de alumnos que han respondido la encuesta sean en mayor porcentaje mujeres (81,7%). Los hombres representan el 18,3% sobre el total, entre ellos, el 1,6% estudia la especialidad de Infantil y el 16,8% de Primaria.

El alumnado participante tiene una edad comprendida entre los 18 y los 47 años, siendo la media de edad de 21,6 años. Han respondido de todos los cursos, obteniendo así representación de 1º a 4º, tanto de turno de mañana como de tarde, de las especialidades de Grado en Maestro de Infantil y de Primaria. El 68,0% se encuentra recibiendo solamente las clases en su curso académico y el 22,0% se encuentra en periodo de Practicum II y/o Realización del Trabajo de Fin de Grado (TFG).
Para apoyar a los estudiantes que más sufren la brecha digital, la UCLM ha comenzado a entregar, en la modalidad de préstamo, portátiles y líneas de datos 4G de alta capacidad.

En el caso del alumnado del Grado de Educación en Toledo, el 20,2% no cuenta con suficientes medios tecnológicos para desarrollar sus estudios desde casa. El 5,2% del alumnado tiene problemas con la conexión wifi, cuentan con pocas gigas, en particular con las que tiene contratadas para el
móvil, o tiene estropeado el ordenador, por lo que esta medida les ayudará sin duda a que puedan desarrollar con la máxima normalidad posible, dentro de lo cabe en esta situación extraordinaria en la que nos encontramos todos, sus estudios.


La mayor parte del alumnado vive en estos días de confinamiento con sus padres y hermanos (58,9%). El 15,8% vive solo con ambos padres; el 7,8% vive con uno de sus padres y hermanos; el 6,2% con toda la familia nuclear (padres y hermanos) y, además, con otros familiares (abuelos, tíos, primos); el 4,1% solo con uno de sus padres; y el 2,6% con su pareja y sin hijos.

Los jóvenes universitarios están cumpliendo las medidas de confinamiento y contención ya que durante el confinamiento oficial decretado por el Gobierno el alumnado estudiante de Grado en Maestro de Infantil y Primaria ha acatado las restricciones impuestas para no salir de casa. Tan sólo el 23,5% ha salido de casa, entre ellos, el 47,3% ha salido solamente a comprar y el 22,0% ha salido a pasear una mascota. Hay que destacar el 12,7% que ha salido a cuidar de una persona, el 8,3% que ha salido para ir al médico, y el 6,2% que ha salido a trabajar. El 3,6% del alumnado ha salido estos días a ayudar como voluntario.
En cuanto a empleo se refiere, si bien el 87,2% del alumnado solamente se encuentra estudiando, dentro del 17,3% que se encuentra, además, trabajando, al 47,8% le han despedido temporalmente (ERTE); el 26,9% sigue trabajando con normalidad; y al 25,4% le han despedido definitivamente. El 24,0% del alumnado participante, además, tiene algún familiar que vive con ellos en este momento de confinamiento que ha sido despedido.

Los efectos del Coronavirus también afectan a nuestro alumnado, directamente, ya que el 5,7% se ha contagiado del virus, con síntomas, pero sin hospitalización, o indirectamente, en su entorno familiar, ya que, el 11,1% del alumnado ha convivido estos días con algún familiar que ha padecido la enfermedad y el 38,2% manifiesta tener algún familiar que ha padecido o padece la enfermedad, aunque no viven juntos este confinamiento. El 11,4% del alumnado manifiesta que ha fallecido algún familiar por Coronavirus, y el 9,6% que ha perdido algún familiar durante estos días, pero de otra enfermedad, no de Coronavirus. El fallecimiento de algún familiar sea o no por Coronavirus, está dejando secuelas importantes ya que la despedida del ser querido no puede realizarse como venía siendo habitual, afrontando el duelo de la muerte sin derecho a una digna despedida.

Todos estos aspectos, más la propia visión de la gravedad de la situación, el 96,1% opina que el Coronavirus tiene un nivel de gravedad alto (28,4%) o muy alto (67,7%), está generando entre el alumnado unos estados emocionales difíciles de gestionar. El 76,8% del alumnado declara sentir tristeza por esta situación; el 53,5% miedo; el 58,9% inseguridad; el 61,0% ansiedad; y, el 88,6% empatía.


A su vez, se les ha preguntado si estos días están manteniéndose informados de todo lo que está sucediendo, obteniendo que, el 77,8% del alumnado sí está informado de todo lo que está sucediendo desde el inicio del estado de alarma.
Temiendo incluso que esta situación influya a la hora de terminar con éxito sus estudios este curso académico (el 59,9% lo teme mucho y el 31,5% lo teme bastante). Un 8,5% no teme que le pueda afectar en sus estudios, entendiendo que un aspecto también, para tener en cuenta es la propia voluntad de estudio del alumnado.
En este momento tan complejo y extraordinario, una de las principales preguntas que nos formulamos es como cambiará nuestras vidas, nuestra sociedad, siendo las respuestas muy diversas, desde las opiniones muy pesimistas hasta las más esperanzadoras. En el caso del alumnado de Grado en Educación de Toledo, en el 37,5% se considera que esta situación que estamos viviendo hará cambiar bastante nuestras actitudes y nos ayudará a mejorar como sociedad, frente a un porcentaje más pesimista, que considera que nos hará cambiar pero no mucho respecto como veníamos actuando (el 31,8%); que nos seguiremos comportando exactamente igual que antes (13,2%); que nos hará cambiar solamente un poco (11,4%); o que la sociedad no mejorará nada, incluso, piensan que iremos a peor (4,1%).


En cuanto al sistema educativo se refiere, el alumnado es más crítico y negativo que cuando valoraba el cambio de la sociedad, ya que el 44,2% considera que la situación que estamos viviendo con el estado de alarma y confinamiento no hará cambiar nuestro sistema educativo, que seguirá igual. Incluso el 9,8% considera que el sistema educativo no cambiará nada, incluso irá a peor.

Finalmente, en cuanto a su opinión en relación con la gestión de esta situación por parte del Gobierno estatal, regional y la Universidad de Castilla-La Mancha, el 54,5% considera que tanto el Gobierno central como el regional están gestionando mal esta situación, frente a un 25,8% que considera que ambos lo están haciendo bien. En el 49,8% de los casos, el alumnado considera que la gestión llevada a cabo por la Universidad podría mejorarse, si bien hay un empate porcentual entre los que consideran que la UCLM lo está gestionando bien o muy bien y los que consideran que lo está gestionando mal o muy mal, cada uno de ellos representados con un 25,1% del alumnado participante.

Natalia Simón 🌙

Este artículo esta publicado en: https://toledodiario.es/radiografia-universitaria-del-confinamiento-asi-afecta-a-los-estudiantes-de-la-facultad-de-educacion-de-toledo/

Humanización educativa en tiempos de crisis

El otro día leí a César Bona en Facebook “…Y si hay algo que todos deberíamos aprender de esto es que quizá sea el momento de humanizar la educación, que, al final, es donde empieza todo”. https://www.facebook.com/517674798375663/posts/1806341612842302/
Le di un me gusta 👍 y le puse un comentario ✍ “Totalmente de acuerdo. Pero parece ser que lo primero que debe humanizarse son los humanos. Gracias por tus aportaciones”.
Cuando hablamos de humanización, entendemos el proceso mediante el cual algo, ya sea una persona o una institución, por ejemplo, es dotado de cualidades humanas.
Hasta ahora pocas veces he leído humanización fuera del contexto sanitario.
“Dentro de un proceso asistencial, y asociado a los profesionales sanitarios, se puede considerar que la Humanización del cuidado debería estar integrada por diversos aspectos, entre los que cabría mencionar la personalización de la atención; calidad en el trato; buena comunicación que aporte información clara y eficaz; transmisión de seguridad y confianza; provisión de atención integral y holística; dignidad y respeto por los derechos de las personas; comprensión de las necesidades y expectativas de los pacientes” (Pérez-Fuentes et al., 2019).
Visto así, la humanización en el contexto educativo sería sin duda un objetivo prioritario.
En este sentido, se torna importante no reducir instrumentalmente la pedagogía a un método, que no concede un lugar privilegiado al lenguaje capaz de relacionar el yo con las demandas de la ciudadanía, con la responsabilidad social. Y permitir la consideración de una pedagogía crítica que tenga en cuenta la participación, comunicación, humanización, transformación y contextualización en el proceso de enseñanza para que el alumnado pueda alcanzar, así, una conciencia crítica y colectiva.
Según Castoriadis (2002), la humanización de los procesos educativos sugiere estimular la habilidad intelectual, pero también sugiere agudizar el aparato sensorial y cultivar el complejo mundo de los sentimientos; presume crear escenarios en los que la colectividad tiende a autogobernarse y a autoinstituirse, tiende hacia la ruptura de la clausura institucional.


“Una educación humanizadora es el camino a través del cual hombres y mujeres pueden tomar conciencia de su presencia en el mundo, de la manera en que ellos y ellas actúan y piensan cuando desarrollan todas sus capacidades, teniendo en cuenta sus necesidades, pero también las necesidades y aspiraciones de los demás”.
Paulo Freire.

Natalia Simón 🌙

El semáforo está en verde

Cada día tengo más claro que tenemos una asignatura pendiente…

Deberían enseñarnos desde muy chiquititos a vivir la vida echándole huevos (ovarios si se antoja feminista). Deberíamos aprender a vivir, así a secas, a secas porque ya en sí mismo dice todo, no necesita adjetivos.

Sin embargo, más que echarle huevos, nos enseñan a vivir con miedo, conformes, acomodados, irreflexivos, incuestionables y sin poder cuestionar. Incluso, reconociendo que dicho estado de confort ni siquiera facilita ser felices, a veces, ni siquiera merecedores de dicha felicidad.

La real Academia Española define “experiencia” con cinco acepciones. La experiencia sería (1) el hecho de haber sentido, conocido o presenciado alguien algo; (2) la práctica prolongada que proporciona conocimiento o habilidad para hacer algo; (3) el conocimiento de la vida adquirido por las circunstancias o situaciones vividas; (4) la circunstancia o acontecimiento vivido por una persona; y (5) el experimento.

La vida, a mi entender es experiencia, sobre todo en su cuarta acepción. La vida como la suma de todas las circunstancias o acontecimientos vividos por una persona. Y estos acontecimientos pueden ser más o menos gratificantes, pero sin duda, aportan.

Estamos cansados de encender la tele, abrir el ordenador, acceder a Internet, y encontrarnos con un sin fin de informaciones, datos de todo tipo. Hoy, dada la situación excepcional de estado de alarma que vivimos, datos sobre número de personas contagiadas, número de personas que han fallecido por contagio del Covid-19 (Coronavirus), número de personas que se quedaran sin empleo, aproximaciones sobre las consecuencias económicas, financieras, sociales también. Pero, si a esta información no se le impone una visión sociológica se queda sólo en eso, en datos, en números.

La sociología como ciencia social puede concebirse desde diferentes ángulos. Si entendemos la sociología como ciencia humanista, basada en la experiencia y expresada en discursos y construcciones sociales, uno de los conceptos de experiencia actuales de la sociedad sería el concepto del miedo. Comparto con el sociólogo Heinz Bude (2017) la idea de que, es en estos conceptos del miedo donde se ve claramente hacia dónde se desarrolla la sociedad. Convirtiéndose en relevante la experiencia del miedo, pues “el miedo es un concepto que recoge lo que la gente siente, lo que es importante para ella, lo que ella espera y lo que la lleva a la desesperación”.

En su libro, La sociedad del miedo (2017), Bude expone: “A pesar de su evidente carácter difuso, los miedos de los que en estos momentos habla la opinión pública dicen algo sobre una determinada situación sociohistórica. Para entenderse acerca de su situación de convivencia, la sociedad se comunica empleando conceptos de miedo: quién sigue adelante y quién se queda atrás, dónde hay puntos críticos y dónde se abren agujeros negros, qué es lo que innegablemente transcurre y qué es lo que quizá todavía queda. Al utilizar conceptos de miedo, la sociedad se toma el pulso a sí misma”.

Bude, H. (2017). La sociedad del miedo. Herder Editorial.

Es en momento de crisis, no financiera, sanitaria o medio ambiental, sino de crisis personal, cuando más pienso que, en vez de vivir se nos pasa la vida en espera de un milagro, una oportunidad, que pase un tren…, obviando que cada día es en sí mismo un milagro, que cada trabajo, que cada persona que se cruza en el camino, es una oportunidad, que la vida es el tren anhelado…

Pero, a quién le importa…, bueno, sí, le importa a un mínimo coma por ciento de personas…, aunque es cierto que, aun reconociéndolo tampoco hacen mucho…, quizás porque el sistema les tacharía de rebeldes, de locos, desviados, antisociales… O simplemente, porque ya están contagiados de apatía y es preferible fingir una vida que echarle huevos y vivirla…

Las oportunidades también están ahí en época de crisis. Ya lo escribimos Daniel Olaya y yo en el año 2009, en plena crisis financiera mundial, “las debilidades, entendidas como el conjunto de elementos, recursos, habilidades y actitudes de un ente, constituyen barreras que impiden su buen funcionamiento, aunque, por medio de actividades bien direccionadas y aprovechando los recursos destinados para ello, son susceptibles de convertirse en fortalezas”.

Daniel Olaya y Natalia Simón Medina (2009). La economía solidaria y el espíritu positivo en la época de crisis. XXVII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología, Buenos Aires.

Natalia Simón 🌙

La opresión que me asfixia

He sido una mujer maltratada física y mentalmente durante muchos años, desde que mis hijos son muy pequeños, por su padre. Por miedo, y por otras muchas emociones nunca denuncié, incluso mentí por proteger la integridad, supongo que también por miedo y vergüenza, porque ahora me doy cuenta que integridad he tenido siempre, la tenía, la tengo y la tendré.
Llevo algo más de diez años separada pero hoy he sentido, por primera vez en todo este tiempo, la necesidad imperiosa de hacer visible mi situación pasada, sin importarme si me cuestionan, si se asombran, si me perjudica, o si no se lo creen. Y siento esa necesidad, porque llevo años arrastrando esta situación, que me ha convertido en víctima, y que por más que intento trabajar conmigo misma ha dejado secuelas difíciles de eliminar. Cada vez que logro o he logrado sentirme menos víctima, el sistema me recuerda, una y otra vez, que un día lo fui. Es como si nunca vaya a poder quitarme esta máscara que he llevado tantos años y que ya me pesa mucho, y me asfixia hasta tal punto de decir: ¡basta ya!
Hoy salgo de mi armario, todos tenemos uno, no creáis, y salgo para no volver a entrar.
La solicitud del documento de familia numerosa, el empadronamiento, las matrículas escolares, y otras tantas situaciones, me recuerdan que, sin la firma del padre no puedo solicitar nada, ya no para mí, sino para mis hijos, los tres que tengo, menores.
Tengo, y siempre he tenido, el apoyo de las personas que me conocen desde hace ya muchos años, de mi familia, y están al tanto de esta situación, estas personas y mis tres personitas, son las que ahora mismo más me pueden preocupar si llegan a leerme. Pero sé, sin duda alguna, que en esto también me apoyaran.

Después de acumular hechos reales, y significativos, frustrantes y humillantes, hoy ha llegado la gota que ha colmado, no mi vaso, ese hace mucho tiempo que ya derramo agua, sino mi garrafa de cinco litros. Hace unos días me llegó, a través de la aplicación en la que habitualmente me llegan las comunicaciones del colegio, un mensaje en el que se me informaba, como al resto de padres, de que se iba a proceder a la “creación de una cuenta de correo institucional que ofrece un entorno totalmente seguro de trabajo online. Esta dirección de correo no puede ser creada si no tenemos la autorización paterna y materna por lo que rogamos nos devuelvan la circular que adjuntamos, debidamente cumplimentada y firmada por ambos”, eso decía textualmente. En dicha circular especifica que “es necesario que aparezca la firma de ambos progenitores o tutores. En caso de que sea posible la firma de uno de ellos, el firmante deberá adjuntar un documento en el que manifieste el motivo por el que sólo él/ella firma la solicitud (modelo normalizado a su disposición)”.
En cuestión de un par de horas hago llegar dicha autorización, como podéis imaginar adjuntando el documento de “firmado sólo por mí”. Pero no con el modelo normalizado, ese no me llegó en el email, por lo que redacté uno propio.

No me ha pillado de sorpresa la respuesta del colegio, pero os prometo que volví a creer, de nuevo, que teniendo en cuenta además está situación de emergencia mundial no me pondrían pegas como en otras ocasiones. ¡¡Pero, sí!! “Siento mucho tener que decirte que no aceptan la autorización debido a que necesitamos la firma de los dos padres…” y la solución que me dan es la de “en el caso de que no tengamos su firma, tu hijo, puede seguir usando tu cuenta hasta que se solucione la situación”.
Llamo a varios teléfonos del colegio, y al no cogerme en ninguno de los intentos, escribo de nuevo a la tutora para ver cómo puedo ponerme en contacto con la persona responsable, apuntando que, antes de ponerme en contacto con la Consejería e Inspección de Educación me gustaría hablar con el colegio.

Palabra clave: inspección.

Después de unas horas, recibo la respuesta: “Entendemos perfectamente su situación, pero también le pedimos que entienda la postura del centro ante este tipo de autorizaciones que son estrictamente necesarias…”. Preguntándome si recuerdo haber presentado en el colegio algún tipo de justificación legal o judicial de la situación familiar.
Se me ha olvidado comentar que desde el 6 de diciembre de 2018 que ocurren unos hechos muy desagradables con mis hijos en la casa de su padre, que fue cuando denuncié por primera vez, ha habido trámites legales y documentos presentados tanto en el colegio de mi hijo pequeño como en el instituto donde estudian los mayores. Y que he estado todo este tiempo a la espera de juicio, el cual, por fin después de todo este tiempo, se llevará a cabo en el mes de julio 2020.

No he podido contenerme, la garrafa de cinco litros de agua se ha roto por mil sitios, así como si hubiera sido espachurrada por las ruedas de un camión. Autorizaciones estrictamente necesarias me dicen.

Estrictamente innecesario es pasar una y otra vez, cada vez que se requiere la firma del padre entregar la documentación que hasta ahora tengo en mis manos y que ya he entregado en su momento (y las veces que fueron necesarias) al centro.
Innecesario es que una y otra vez haya que dejar constancia de nuestra situación cuando es más que conocida en el centro, por los profesores, secretaría, conserjería, y dirección.
Innecesario es no permitir crear un email a un alumno con esta situación para que pueda desarrollar sus tareas como viene haciendo hasta ahora con su email personal que, por cierto, se lo he creado yo, con mi autorización y estoy al tanto de su uso.
Innecesario es tener que utilizar los email y contraseñas mías para acceder ahora a las tareas y las clases cuando se lleva accediendo a ellas con su email, creado por mí, en estas semanas anteriores y cuando también debería estar protegido por la ley de protección de datos (mis datos, digo), aunque recuerdo perfectamente haber firmado la autorización para usarlo con fines comunicativos con el centro.
Innecesario es dejar de tener en cuenta la realidad de unos niños que han sido separados legalmente de su padre por maltrato (hacia ellos), al que no han vuelto a ver, ni saben nada de él, ni se hace cargo de nada de sus vidas y del que no sabemos su teléfono ni dirección, para habilitar un email en un estado de alarma por una crisis sanitaria mundial.
Innecesario es creer que es agradable buscar a un padre que de manera voluntaria ha decidido salir de la vida de sus hijos. Y yo me pregunto, si el colegio no ha sido capaz de localizarle, ¿qué les hace pensar que, en mi situación, yo si soy capaz?
Innecesario es recordarme que cada vez que necesito algo, tengo que llamar a mi abogada, aunque sea para tramitar una pura gestión como el empadronamiento de unos menores.
Y ya puesta, innecesario era tener que aclarar ahora que, ante el impago de las mensualidades del comedor de la parte proporcional que le corresponde pagar al padre de mis hijos, desde el curso pasado, el colegio, al no poder localizarle, las opciones que me dio fueron, pagarlo yo, que yo llamara al padre y le dijera que tiene que pagar, o echar a mi hijo del comedor.
Innecesario tener que recordar al colegio que, desde la fecha antes indicada soy yo, la madre, la que habitualmente viene haciéndose cargo de mis hijos, tanto en los pagos como en la asistencia al colegio, tutorías, comunicaciones, excursiones y demás actividades.
Innecesario es solicitarme, de nuevo, un documento que acredita nuestra situación y que he tenido que volver a hacer, recientemente, al presentar la inscripción de matricula de mis hijos para el nuevo curso que entra.

¿Necesitan más pruebas? Porque yo, sinceramente, creo que no son muy necesarias en un caso como el que estamos tratando, habilitar una cuenta de correo electrónico a un niño de sexto de Primaria para que pueda seguir, con la normalidad que se puede estos días, sus tareas escolares para que los profesores puedan justificar sus notas de evaluación ante la Administración.

Aun así, como suele ser normal en mi persona, después de haber consultado con inspección educativa, he vuelto a ponerme en contacto con la tutora de mi hijo, como siempre que ella se pone en contacto conmigo, educadamente, haciéndola llegar la respuesta a mi consulta con el fin de solucionar este tema y poder acabar el curso lo más satisfactoriamente posible para ambas partes y, que mi hijo pueda seguir las clases en igualdad de condiciones que el resto de sus compañeros.

A la espera de su respuesta.

Natalia Simón 🌙

El valor de las encuestas

Las encuestas son importantes. Por un lado, tienen un valor social. La importancia de mostrar las opiniones, valoraciones, necesidades u otros aspectos de determinados grupos sociales, la importancia de explicar hechos sociales, o de conocer la realidad social desde diferentes ópticas. La importancia de las encuestas para predecir comportamientos, como, por ejemplo, la intención de voto en política, o el consumo de determinados productos en marketing.
En términos estadísticos también hablamos de la validez de la encuesta.
Una encuesta será válida si mide realmente lo que pretende medir.
Es necesario aclarar que, la encuesta es una técnica cuantitativa, y el cuestionario el instrumento de medida, de recogida de datos.
Además de la validez, es importante tener en cuenta la fiabilidad, entendida como, el grado en que repetidas mediciones realizadas en las mismas circunstancias producen el mismo resultado, utilizando la misma herramienta de medida. Es decir, si mide correctamente, sin errores, lo que pretende medir.
La fiabilidad también se conoce como nivel de confianza. En sociología, normalmente se trabaja con un nivel de confianza del 95%. Aunque también se puede trabajar con un 90% o un 99%.
A su vez, es importante que la encuesta sea representativa, es decir, que represente a la población que está considerando, con un margen de error aceptable.
El margen de error se calcula para poblaciones finitas (menos de 100.000 unidades) e infinitas (más de 100.000 unidades). Y dependerá, a su vez, del nivel de confianza, y del objeto de estudio. Por ejemplo, en estudios clínicos el margen de error debe ser mínimo, prácticamente, cero. Al igual que debiera ser para los sondeos electorales.
Por lo tanto, cuanto más pequeño sea el margen de error, más exactos serán los resultados que se obtengan.

A partir de ahora, cuando leamos los resultados de una encuesta podremos valorar que, además de importante, es de calidad, si tiene como mínimo fiabilidad, validez, y representatividad.

Natalia Simón 🌙