Hace 365 días, ni más, ni menos…

Salto obligado a la madurez, a la sensatez, al entender sin entender muy bien qué está ocurriendo.Como si se tratara de un golpe de suerte esto ha sido un golpe de realidad.A mi nunca me ha costado estar “encerrada” en casa, nunca, ni en pisos de pocos metros cuadrados sola unos meses, sola con misSigue leyendo “Hace 365 días, ni más, ni menos…”