CAMBIOS SOCIALES DERIVADOS DE LA PANDEMIA Entrevista realizada por Carmen Bachiller para ElDiario.es Castilla-La Mancha

El pasado miércoles me entrevistó Carmen Bachiller https://twitter.com/CBachiller para eldiario.es/clm/. Como decana del Colegio Oficial de Ciencias Políticas y Sociología de Castilla-La Mancha https://colpolsocclm.es/ es para mi un privilegio poder representar, en Castilla-La Mancha, a estas dos disciplinas que tienen mucho que aportar a la Sociedad, la Ciencia Política y la Sociología.

A continuación alguna de las preguntas realizadas por Carmen.

Sociológicamente hablando, ¿con qué podríamos comparar la situación actual derivada de la crisis socio-sanitaria?

Realmente no se si sería posible comparar esta situación actual con otros momentos socio-históricos ya que los contextos sociales y económicos son muy diferentes. No se puede comparar con las guerras mundiales porque incluso en esa situación la economía estaba activa. Ahora se ha paralizado la economía y la sociedad. Y tampoco es comparable en cuanto a contextos sanitarios se refiere. Ni siquiera creo que deba compararse entre países, ya que la situación de España no es la misma que la de otros países como por ejemplo, Francia, Italia o Portugal, aun siendo vecinos.

Es cierto que ya hemos sido testigos de otras emergencias de salud global como la gripe A, la epidemia de poliomielitis, el ébola, el zika y ahora el coronavirus pero es esta última pandemia la que mejor evidencia el efecto que la globalización tiene como medio para demostrar que cualquier tipo de problema local es definitivamente global.

Creo que es una crisis que ha afectado a todos los países, también a los más industrializados o coloquialmente ricos, no como otras epidemias que, aunque eran también globales, afectaban impunemente a regiones más pobres, con menos recursos para prevenir y tratar las enfermedades.

En esta ocasión la ausencia de vacuna para combatir la enfermedad es uno de los factores que hacen diferente la situación, aunque ya estamos siendo testigos de la lucha por el poder que otorgará su comercialización, una lucha entre países e industrias farmacéuticas.

La interconexión digital también hace que sea muy diferente. Conocemos las consecuencias de la epidemia y los mensajes en redes sociales, como bien apunta una compañera química de la Universidad de Castilla-La Mancha, María José Ruiz https://twitter.com/mariajoseruizg, ganan la partida a los especialistas que tratan de explicar y transmitir de la mejor manera posible la información, conscientes también de que es pronto para tener certezas.

Usted ha pedido entender la crisis no sólo desde un punto de vista económico sino, sobre todo, social. ¿En qué aspectos habrá que incidir para no terminar tratando las consecuencias de la pandemia como un problema para los mercados y no tanto para las personas?

Los problemas pueden ser notablemente sanitarios, incluso sociales, pero tienen un trasfondo puramente económico y geopolítico, y eso repercute en que se termine entendiendo la crisis más como un problema económico que social.

Las medidas diseñadas para hacer frente a la pandemia son difíciles de implantar por cuestiones puramente sociales o socio-culturales. Es cierto que esta situación de estado de alarma y confinamiento ha provocado, por ejemplo, el cierre de empresas, pero detrás hay trabajadores que han sido suspendidos de sus trabajos temporalmente, e incluso despedidos. Eso es un tema económico, pero desde luego social.

Cada vez que escucho, cuando todo esto pase, y podamos volver a la “normalidad” consuman, gasten… me echo las manos a la cabeza ¿Cómo pueden pedirnos que gastemos, ¿cómo pueden hacernos creer que somos los responsables de la recuperación económica del país, si hay muchas familias que no tienen prácticamente nada para subsistir?

Las crisis económicas traen consecuencias sociales, todas las crisis, pero está crisis sanitaria, y me atrevo a decir, económica y social, arrastra una crisis económica y financiera no recuperada por lo que los escenarios sociales de vulnerabilidad van a ser mucho más variopintos. A medida que van pasando las semanas, vamos cayendo en la cuenta de colectivos, a los que les está afectando también esta crisis y al principio no se hablaba de ellos. Me refiero, por ejemplo, a las personas sin hogar, a jóvenes en pisos tutelados, el colectivo de prostitutas, inmigrantes, mayores que viven solos, personas con discapacidad intelectual, personas con enfermedades crónicas, mujeres maltratadas…)

Debemos cuidar a las personas, solo así podremos cuidar la economía.

¿Esta crisis sanitaria puede derivar en nuevo modelo social? Algunos de sus colegas sociólogos hablan no tanto de cambio sino de “movimiento pendular”, es decir, habrá adaptación con algunos cambios a modo de resaca.

Debo confesar que personalmente tiendo a la negatividad y me cuesta creer que se produzca un cambio radical en la sociedad, y encima a mejor. Pero, profesionalmente, tiendo a la positividad y me agrada creer que sí se puede producir un cambio social. La cuestión es… ¿Queremos? La propia naturaleza nos está indicando las impresionantes consecuencias medioambientales que están sucediendo como consecuencia de la suma de los cambios de comportamiento de la sociedad en estos últimos meses.

Se trata de sopesar qué perdemos y qué ganamos con ese cambio y no solo a nivel individual sino, también, colectivo.

Evidentemente, un nuevo modelo social, solo es posible sumando los cambios que se produzcan de forma individual. Si queremos cambiar, si tomamos esta situación como un pilotaje que nos permita ver cuánto podemos transformar nuestras vidas en una situación como esta y sabemos aprovecharlo, creo que sí se podría alumbrar un nuevo modelo social. Eso sí, hay que nutrirlo desde una perspectiva de la ternura, del amor y no del odio. Contagiarnos en la creencia de que podemos tener una sociedad mejor. Aprender de los errores y no ensalzar lo que algunos hacen mal, darlo la vuelta y potenciar lo que como ciudadanos, como personas hacemos bien. Potenciar, poner en valor el bien común.

Tampoco ayuda al cambio en positivo de la sociedad las informaciones y desinformaciones que se transmiten no sólo a través de los medios de comunicación sino por los propios dirigentes políticos, o los expertos en diversas disciplinas, incluso por los propios ciudadanos, que generan que aumente la incertidumbre y el miedo.

Se tarda más en desmentir un bulo que en ponerlo en marcha por lo que ahora más que nunca habría que cuidar el mensaje, la comunicación. Ahora más que nunca entender como decía el filósofo Wittgentein, que los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo.

Este aspecto es importante para evitar que determinadas actitudes racistas y xenófobas se acentúen a partir de ahora. Van a ser situaciones inevitables pero que se pueden abordar, empezando precisamente por el lenguaje y el modo de comunicarnos.

La entrevista entera puede leerse en este enlace: https://www.eldiario.es/clm/pandemia-aumentara-contacto-infravalorado-tecnologia_0_1022598056.html

Publicado por Natalia Simón

Persona, mujer, madre, socióloga, docente, investigadora social, HUMANA!!

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