El semáforo está en verde

Cada día tengo más claro que tenemos una asignatura pendiente…

Deberían enseñarnos desde muy chiquititos a vivir la vida echándole huevos (ovarios si se antoja feminista). Deberíamos aprender a vivir, así a secas, a secas porque ya en sí mismo dice todo, no necesita adjetivos.

Sin embargo, más que echarle huevos, nos enseñan a vivir con miedo, conformes, acomodados, irreflexivos, incuestionables y sin poder cuestionar. Incluso, reconociendo que dicho estado de confort ni siquiera facilita ser felices, a veces, ni siquiera merecedores de dicha felicidad.

La real Academia Española define “experiencia” con cinco acepciones. La experiencia sería (1) el hecho de haber sentido, conocido o presenciado alguien algo; (2) la práctica prolongada que proporciona conocimiento o habilidad para hacer algo; (3) el conocimiento de la vida adquirido por las circunstancias o situaciones vividas; (4) la circunstancia o acontecimiento vivido por una persona; y (5) el experimento.

La vida, a mi entender es experiencia, sobre todo en su cuarta acepción. La vida como la suma de todas las circunstancias o acontecimientos vividos por una persona. Y estos acontecimientos pueden ser más o menos gratificantes, pero sin duda, aportan.

Estamos cansados de encender la tele, abrir el ordenador, acceder a Internet, y encontrarnos con un sin fin de informaciones, datos de todo tipo. Hoy, dada la situación excepcional de estado de alarma que vivimos, datos sobre número de personas contagiadas, número de personas que han fallecido por contagio del Covid-19 (Coronavirus), número de personas que se quedaran sin empleo, aproximaciones sobre las consecuencias económicas, financieras, sociales también. Pero, si a esta información no se le impone una visión sociológica se queda sólo en eso, en datos, en números.

La sociología como ciencia social puede concebirse desde diferentes ángulos. Si entendemos la sociología como ciencia humanista, basada en la experiencia y expresada en discursos y construcciones sociales, uno de los conceptos de experiencia actuales de la sociedad sería el concepto del miedo. Comparto con el sociólogo Heinz Bude (2017) la idea de que, es en estos conceptos del miedo donde se ve claramente hacia dónde se desarrolla la sociedad. Convirtiéndose en relevante la experiencia del miedo, pues “el miedo es un concepto que recoge lo que la gente siente, lo que es importante para ella, lo que ella espera y lo que la lleva a la desesperación”.

En su libro, La sociedad del miedo (2017), Bude expone: “A pesar de su evidente carácter difuso, los miedos de los que en estos momentos habla la opinión pública dicen algo sobre una determinada situación sociohistórica. Para entenderse acerca de su situación de convivencia, la sociedad se comunica empleando conceptos de miedo: quién sigue adelante y quién se queda atrás, dónde hay puntos críticos y dónde se abren agujeros negros, qué es lo que innegablemente transcurre y qué es lo que quizá todavía queda. Al utilizar conceptos de miedo, la sociedad se toma el pulso a sí misma”.

Bude, H. (2017). La sociedad del miedo. Herder Editorial.

Es en momento de crisis, no financiera, sanitaria o medio ambiental, sino de crisis personal, cuando más pienso que, en vez de vivir se nos pasa la vida en espera de un milagro, una oportunidad, que pase un tren…, obviando que cada día es en sí mismo un milagro, que cada trabajo, que cada persona que se cruza en el camino, es una oportunidad, que la vida es el tren anhelado…

Pero, a quién le importa…, bueno, sí, le importa a un mínimo coma por ciento de personas…, aunque es cierto que, aun reconociéndolo tampoco hacen mucho…, quizás porque el sistema les tacharía de rebeldes, de locos, desviados, antisociales… O simplemente, porque ya están contagiados de apatía y es preferible fingir una vida que echarle huevos y vivirla…

Las oportunidades también están ahí en época de crisis. Ya lo escribimos Daniel Olaya y yo en el año 2009, en plena crisis financiera mundial, “las debilidades, entendidas como el conjunto de elementos, recursos, habilidades y actitudes de un ente, constituyen barreras que impiden su buen funcionamiento, aunque, por medio de actividades bien direccionadas y aprovechando los recursos destinados para ello, son susceptibles de convertirse en fortalezas”.

Daniel Olaya y Natalia Simón Medina (2009). La economía solidaria y el espíritu positivo en la época de crisis. XXVII Congreso de la Asociación Latinoamericana de Sociología, Buenos Aires.

Natalia Simón 🌙

Publicado por Natalia Simón

Persona, mujer, madre, socióloga, docente, investigadora social, HUMANA!!

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